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PUERTO DE AVILÉS: CONSEJO A UN PRESIDENTE


 
PUERTO DE AVILÉS: CONSEJO A UN PRESIDENTE
 
La orfandad de argumentos de Santiago Rodríguez Vega
 
Bocana del Puerto de Avilés
 
Dice un proverbio sánscrito que: «La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría». La mayoría de las veces, cuando se trata de dar un consejo a un ignorante es probable que te tome como enemigo. De todas maneras, es un acto de generosidad y siempre ennoblece el carácter de la persona que lo ofrece.


http://www.lne.es/aviles/2013/05/07/nuevo-puerto-aviles/1408062.html
La llamada «casta política» tiene una manera de actuar muy parecida. Es lo mismo que nos refiramos a uno u otro partido político; cuando se quedan sin argumentos para contradecir una opinión, siempre acuden a la burla y al ataque personal. Es lo que se conoce como argumento «ad hominem», o lo que es lo mismo, decir algo falso, eludiendo presentar razones adecuadas para rebatir una determinada posición. Simplemente se ataca a la persona o se trata de desacreditarla.

Hago este preámbulo porque el presidente de la Autoridad Portuaria de Avilés, don Santiago Rodríguez Vega, en un artículo publicado el domingo en este periódico, en vez de refutar los argumentos de un artículo mío previo, también escrito en este periódico, sobre mi preocupación por su gestión y por la marcha del Puerto de Avilés, se dedica a atacarme en lo personal. No analiza mis consideraciones, no hace ninguna corrección a mis razonamientos, sólo se dispuso a entrar en el juego de la ofensa y la ridiculización.
 

Es indudable que podría entrar a defenderme de sus ataques personales, pues tengo suficientes razones. Pero no lo voy a hacer. Prefiero aplicar ese sabio proverbio mongol que dice: «No desenvaines tu espada contra un piojo. No merece la pena». También podría repetir su juego y explicarles a ustedes el comportamiento de don Santiago en el año 1979, cuando era miembro de la asociación de vecinos de Valliniello, en relación al nuevo tanque de amoniaco de Fertiberia. O la actuación de don Santiago en el año 1992, cuando era alcalde de Avilés y consejero del Puerto, en relación a la fusión con el Puerto de Gijón. O cuando le dijo a un funcionario «el bien público soy yo». Pero no lo voy a hacer. Soy de los que piensa que estos personajes prostituyen su alma al hacer de la mentira y el ataque personal su argumento, y con eso tienen bastante.

Pero ya va siendo hora de que entienda una cosa. Don Santiago, tiene un cargo político, y como tal está sometido a la crítica de todos los ciudadanos. Somos todos nosotros los que pagamos su sueldo, y, por lo tanto, tenemos derecho a recordarle cuando su trabajo no es todo lo eficiente que debiera ser. Y si no está de acuerdo -esa es su prerrogativa-, tendría que argumentar adecuadamente su explicación. Lo demás es despotismo.

Decía Esopo que «el consejo dado a un necio es como perlas arrojadas al muladar». De todas maneras, me gustaría dárselo. Mire, don Santiago, cuando alguien le diga algo con razonamientos, analice sus argumentos y trate de contrarrestarlos. Si no puede, o no sabe, es preferible callar o aprender. Porque lo que no sirve, es que use la raza, la religión, las características físicas, la situación social, la formación o la vida de una persona como argumentación. Lo razonable exige un análisis del argumento en sí mismo, sin caer en la trampa del ataque personal como vía de razonamiento. Piense usted, don Santiago, que al elegir el camino de su artículo se está descalificando a usted mismo, ya que deja en evidencia su ignorancia, irracionalidad, falta de coherencia e indigencia argumental. La calumnia, el insulto y el ataque personal son la defensa de quien no tiene argumento. En definitiva, don Santiago, es la defensa de los necios.

 
Raimundo Abando Tartiere
Ex presidente del Puerto de Avilés