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RUINAS OLÍMPICAS, LA CARA OCULTA DE LOS JUEGOS

Estadio olímpico ruinoso
En las escasas dos semanas que duran los Juegos Olímpicos (JJOO) todo es espectáculo, diversión y entretenimiento, pero cuando se apaga la llama olímpica, la resaca que causa dicho evento no está exenta de efectos negativos. De las múltiples razones que se pueden aducir para rechazar Madrid 2020, destacan, básicamente, dos: la escasa o nula rentabilidad de los Juegos a corto plazo y, en general, el despilfarro que supone construir unas infraestructuras inútiles.

A corto plazo, cabe señalar que, históricamente, casi todas las ediciones de los Juegos Olímpicos arrojan pérdidas económicas. La razón estriba en unos gastos finales que suelen superar en mucho las estimaciones oficiales y en unas previsiones de ingresos infladas por los organizadores y, por tanto, irreales. ¿Resultado? Un mal negocio. Los diversos estudios existentes al respecto muestran que los JJOO celebrados entre 1960 y 2012 incurrieron en un coste medio un 180% superior al previsto. Londres, por ejemplo, contaba con un presupuesto inicial de 4.000 millones, pero acabó rozando los 15.000; los ingresos de Atenas tan sólo cubrieron el 15% del gasto final; las estimaciones en el caso de Pekín superan los 40.000 millones; y así, sucesivamente.






Proyecto de villa olímpica Madrid 2020
LAS VIRTUDES OLÍMPICAS PARA LAS CIUDADES ANFITRIONAS




La huella olímpica en las ciudades anfitrionas a lo largo de la historia ha propiciado la aparición de no pocos grupos de estudio en diferentes administraciones y universidades. El análisis del urbanismo generado a partir de la organizción de los Juegos Olímpicos (JJOO) y su posterior destino, una vez finalizada la competición, arroja conclusiones nada desdeñables en periodos de elección de sede olímpica.

La historia del olimpismo ha dejado a su paso numerosas cadáveres en forma de estadios cerrados, velódromos en ruinas, o villas olímpicas desiertas. Pero precisamente la evolución de este tipo de construcciones permite el diseño de proyectos olímpicos orientados al aprovechamiento de las nuevas infraestructuras una vez que la llama olímpica abandone a la ciudad organizadora.

Así, según atestiguan numerosos informes, durante el transcurso del siglo XX (fundamentalmente a partir de 1930) el modelo de construcción de espacios para acoger los JJOO ha ido cambiando y haciéndose más complejo constituyendo una categoría en sí mismo, el "urbanismo olímpico".





Publicado por Alejandro Mon