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TELON DE ACERO: EL DÍA EN QUE LA URSS SE DECLARÓ DUEÑA DEL ESTE DE EUROPA


Leonid Brezhnev justificó el asesinato de cientos de personas en Hungría y Checoslovaquia por la "defensa del socialismo".

LeonidBrézhnev: imperialismo comunista opresor de las libertades.

En su libro El imperialismo, la fase superior del capitalismo, el primer líder del comunismo, Vladimir Lenin, sostiene que el fenómeno del imperialismo no es una característica universal de la sociedad humana, sino que es exclusivo del sistema capitalista. En este sentido, Lenin aseguró que el propio desarrollo del libre mercado capitalista exige que unos pocos Estados avanzados quieran dominar el resto del mundo por la fuerza para explotar sus recursos.
 

Primaverade Praga


 
Sin embargo, 50 años más tarde, el entonces líder de la URSS, Leonid Brezhnev, demostró que el imperialismo no le es ajeno al comunismo. El 13 de noviembre de 1968, durante el V Congreso del Partido Comunista de Polonia, Brezhnev dejó bien claro que los países del bloque comunista no tenían ninguna independencia política, social o militar: "La soberanía de cada país socialista no debe contradecir a los intereses del mundo socialista, del movimiento revolucionario mundial. Ningún estado socialista se puede liberar de los intereses generales de nuestra comunidad."

El beso de Breznev y Honecker

Así pues, el líder de la URSS formuló la llamada "doctrina Brezhnev" o "doctrina de la soberanía limitada", para afirmar que si hubiese peligro de que un país del bloque socialista se apartase del socialismo, la URSS tenía el derecho y la obligación de intervenir militarmente para restaurar el poder socialista.

El beso de Breznev y Honecker

Brezhnev subrayó que este autoproclamado derecho a intervenir militarmente no se limitaba sólo a los casos de una amenaza exterior al socialismo, sino también a una amenaza interna de "restauración capitalista" dirigida por "reacción imperialista". Además, también dejó claro que los principios de soberanía, integridad territorial y la no intervención en los asuntos internos son "valores burgueses" que quedaban subordinados a la lucha por derrotar el capitalismo.




La revolución húngara de 1956 y los democraticos tanques soviéticos

En 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, Hungría pasó a formar parte de los territorios ocupados por la Unión Soviética. Cuatro años después, el inestable equilibrio político del país quedó definitivamente alterado cuando los comunistas – cuya representatividad política real no pasaba de un muy módico 17% – se adueñaron completamente del poder bajo la dirección de Mátyás Rákosi y el obvio respaldo de Moscú.
Los tanques soviéticos acabaron con la revolución húngara ...

Luego de siete largos años de rígida dictadura comunista, el 23 Octubre de 1956 una manifestación estudiantil encendió la mecha de lo que sería una de las rebeliones más sangrientas de la Historia. Stalin había muerto tres años antes y en Marzo de ese mismo año de 1956 Nikita Khrushchev había pronunciado ante el XX Congreso del Partido Comunista su famoso discurso criticando al otrora hombre fuerte de la URSS con lo que se despertaron expectativas de una apertura del régimen hacia formas menos dictatoriales.

Se había iniciado la "desestalinización" del comunismo soviético. La represión comenzaba a debilitarse en Rusia y los líderes comunistas de los países satélites – como Wladislaw Gomulka en Polonia, o Imre Nagy en Hungría – creyeron llegado el momento de, al menos, aligerar en algo la presión que la URSS ejercía sobre Europa Oriental.

Desatada y en buena medida conducida por estudiantes e intelectuales, la Revolución Húngara de 1956 comenzó espontáneamente como corolario de la apertura polaca. Sin embargo, los soviéticos consideraron que, si bien habían podido retener el control real sobre Polonia, en el caso húngaro podían llegar a perderlo.

En consecuencia, mandaron sus tanques y, literalmente, ahogaron la revolución en sangre. Los revolucionarios húngaros, a pesar de su manifiesta inferioridad de condiciones, pelearon con un valor y una determinación que sorprendió al mundo entero. Combatieron contra toda esperanza en una lucha de victoria imposible, incluso después de pedir desesperadamente ayuda a un "Mundo Libre" que los había alentado con las transmisiones de la radio Free Europe desde Munich pero que luego consideró más importante al conflicto del Medio Oriente cuando Israel, Francia e Inglaterra atacaron a Egipto el 29 de Octubre de 1956 abandonando así a Hungría a su propia suerte.

Para principios de Noviembre de 1956 resultó evidente que la batalla estaba perdida y no fue sino 33 años más tarde, que Hungría recuperaría su libertad. Desde la perspectiva de los años transcurridos sin embargo, la Revolución Húngara no fue en vano. Fue una de esas derrotas gloriosas a las que buena parte de la humanidad le debe más que a las victorias inmerecidas.

Constituye la primer fisura seria en el sistema comunista creado después de aquella otra Revolución de Octubre que tuvo lugar en Rusia, en 1918, encabezada por Lenin y Trotsky, y cuyo colapso definitivo comienza el 9 de Noviembre de 1989 con la destrucción del Muro de Berlín. El 9 de Noviembre. Apenas 9 días después del fin de otro Octubre.

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La intervención en Checoslovaquia puso al descubierto el carácter imperialista del sistema soviético


Una de las fotos más conocidas de la invasión soviética de Praga de 1968

Josef Koudelka (Magnum).

La invasión de Checoslovaquia por las tropas soviéticas en agosto de 1968 fue una aplicación práctica de la Doctrina Brezhnev de soberanía limitada que postulaba:El satélite de la URSS que se desviase del rumbo trazado por Moscú sería blanco legítimo de la intervención soviética.

Ese fue en 1968 el caso de Checoslovaquia, que suprimió la censura e inició el camino de la democratización.

”Llegamos en el Kremlin a la conclusión de que no podemos confiar en ustedes porque hacen lo que quieren, incluso lo que no nos gusta, y no aceptan por las buenas nuestras críticas. Sin embargo, su país está situado en la región a la que habían llegado durante la Segunda Guerra Mundial los soldados soviéticos. Nos costó inmensos sacrificios y no nos retiraremos de esa zona. Las fronteras de esa región son también nuestras fronteras. Ya que Uds. no nos obedecen, nos sentimos amenazados”.

Según el testimonio de Zdeněk Mlynář, recogido en su libro “El frío viene del Kremlin”, fue en estos términos que el líder soviético Leonid Brezhnev explicó en Moscú a la delegación checoslovaca por qué las tropas de su país habían invadido Checoslovaquia.

Brezhnev argumentó: ”En nombre de los muertos de la Segunda Guerra Mundial, que sacrificaron la vida también por su libertad, nosotros tenemos pleno derecho a enviar a su país a nuestros soldados para sentirnos seguros dentro de nuestras fronteras comunes.”

”Y así será desde la Segunda Guerra Mundial a perpetuidad”, remachó Brezhnev.
Los checoslovacos no aceptaron el argumento de Brezhnev de que el proceso democratizador de la Primavera de Praga fue una falta de respeto a los soldados rusos muertos en la Segunda Guerra Mundial y que Checoslovaquia debía a la URSS una gratitud y obediencia eternas.



LA PRIMAVERA ASESINA: CHECOSLOVAQUIA 1968.

Desde enero de 1968 Checoslovaquia tenía un nuevo jefe, Alexander Dubcek, quien personificaba el nuevo espíritu de lo que se ha llamado el "socialismo de rostro humano" de la primavera de Praga. Dubcek creía en la posibilidad de introducir reformas democráticas para reforzar el socialismo en el interior sin perturbar, sin embargo, las relaciones con el Kremlin.
 

Las fuerzas del pactode Varsovia invaden la capital Checoslovaca.

Un sistema que parecía estable estaba a punto de transformarse en las manos de los gobernantes. Sin que nadie lo pidiera, la libertad de prensa fue restablecida, los estudiantes podían reunirse y emitir reivindicaciones, la gente hablaba de autogestión, de democracia directa. Gracias a la presión de la base, los partidarios de la reforma fueron ocupando la cúpula del partido. La gente tuvo una nueva esperanza de ver cambiar radicalmente su vida y gozó de una práctica del ejercicio de las libertades que sería fundamental para afrontar una resistencia civil imaginativa. No todos los dirigentes eran partidarios de la reforma.

Podemos distinguir tres tendencias: Una tendencia conservadora, prosoviética, personificada en hombres como Kolder, quienes temían que las reformas emprendidas hicieran perder al partido el control que ejercía. Otra tendencia era la de quienes habían dirigido al país por la vía de las reformas profundas: Dubcek, el Primer Ministro Czernik, el Presidente de la Asamblea Nacional Smrkovsky y Kriegel, el más viejo del Presidium.

En el tercer grupo, en la posición intermedia entre las dos tendencias estaban hombres como el General Svoboda y el ambicioso Viceprimer Ministro Husak.

La invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia la noche del 20 de agosto de 1968 cogió por sorpresa tanto al pueblo como a sus dirigentes.

Fuertes razones ideológicas, económicas y geoestratégicas decidieron al Kremlin a lanzar esta operación, dirigida en nombre de la "asistencia fraternal", con el fin de instalar rápidamente un nuevo gobierno prosoviético, antes de que esta corriente perdiera su peso en el próximo Congreso del Partido Comunista Checoslovaco.





   



  Publicado por Alejandro Mon