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ANDALUCIA: 30 AÑOS SOCIALISTA: ASTURIAS: 30 AÑOS SOCIALISTA: LA MISMA TECNICA POLITICA: LOS MAS ATRASADOS DE ESPAÑA (III)




La radio y la TV de una Andalucia corrupta

 En 2013, el PSOE denunció la discriminación que el gobierno del PP practicaba con sus medios afines en el reparto de la publicidad institucional. De ser cierto, es condenable. Pero el PSOE ha practicado la misma discriminación sobre los medios andaluces no afines desde 1982. Por ejemplo, en 2011, ABC volvía a denunciar al gobierno de José Antonio Griñán por la misma razón que en 1987, cuando logró la condena del gobierno de José Rodríguez de la Borbolla y del ex alcalde socialista Manuel del Valle por no tenerlo en cuenta en al reparto de los dineros de este tipo de publicidad. Naturalmente, el dominio de los muchos millones que se destinan a ese fin ejerce una presión trascendente en los medios de comunicación y, según sea o no su "sumisión" ante los objetivos de sus detentadores, se distribuyen de un modo u otro. En Andalucía, el único partido del gobierno desde 1982 ha sido el PSOE por lo que es responsable de lo ocurrido con estos dineros.

La publicidad institucional es, pues, uno de los medios por los que el poder socialista andaluz, el llamado "régimen", ha tratado de condicionar la libertad de expresión de los medios de comunicación andaluces. Pero ha habido otros medios:

a) Se fundan o se compran tales medios

b) Se introducen personas en sus sociedades anónimas o sus plantillas, afines a los credos partidistas que profesan.

d) Si son públicos, se utiliza el dinero público que los sustenta no para defensa del interés general - la pluralidad -, sino para la defensa del interés propio – el monolitismo-.

Por poner un ejemplo de entrada, escandaloso y partidista, El País ha sido el diario único de referencia, gratuitamente distribuido en los centros educativos andaluces de enseñanza secundaria y lo de adultos durante muchísimos años. Bien diferente ha sido el comportamiento de la Junta de Andalucía con otros periódicos andaluces como ABC, Diario 16,  o El Mundo. En el caso de ABC, por ejemplo, fue dejado fuera del reparto de esta publicidad en 1987, motivo por el que la Junta y el Ayuntamiento de Sevilla fueron condenados por el Tribunal Supremo en 1987.

Dos años más tarde la Junta volvió a ser condenada por el mismo motivo.En 2008, se denunció la exclusión de la COPE, El Mundo y ABC de determinados repartos de dinero para publicidad institucional. Pero por ejemplo en la relación obtenida en el Boletín Oficial de la Junta desde 2006 a 2008, los grandes beneficiados fueron los grupos amigos, el de El País y el Grupo Joly, propietarios ya de la mayoría de los diarios provinciales y locales andaluces y cómo no, el grupo El Correo de Andalucía, entonces controlado directamente por el PSOE y luego propiedad del grupo Gallardo, vinculado al PSOE de Extremadura.

 Tras la marcha de Manuel Chaves y Gaspar Zarrías, Griñán consintió una cierta justicia en la distribución de la publicidad institucional en la Consejería de Turismo, con la consejería de Presidencia la que más recursos tiene para este fin. De hecho, en 2011, incluso el grupo Vocento y Unidad Editorial entre otros se benefician abiertamente de estos dineros. No obstante, los últimos datos publicados muestran cómo la publicidad institucional de la Junta se sigue volcando, no según criterios objetivos de audiencia y penetración, sino según los intereses partidarios del PSOE andaluz, muy especialmente el grupo Prisa, la Ser y el grupo Joly….

El monopolio PSOE de Canal Sur (Igual pasa con la RTPA en Asturias)

Tras la victoria política abrumadora del PSOE en 1982, tanto en España como en Andalucía, el control de la televisión era sencillo porque sólo había una entidad emisora pública y dos canales. La TVE 1 y la TVE 2. En Andalucía, se trataba de controlar las desconexiones que se hacían en la transmisión nacional de RTVE con destino exclusivo al territorio andaluz. Para el éxito de aquella primera faena, el PSOE designó en 1983 como director de la Radio Televisión de Andalucía a Antonio, Tom, Martín Benítez, un periodista afincado en Madrid pero lejanamente oriundo de la tierra y ahora en Canal Sur.
Junto a la televisión oficial, existían una serie de emisiones ilegales de televisión, vídeos comunitarios e inventos varios que apenas interferían la influencia política y social real de la única televisión existente. De todos modos, no existe una investigación sistemática acerca de al amparo de quién y cómo fueron creciendo las televisiones locales, públicas y privadas, piratas o alegales.
                  En 1986, existían en Andalucía un total de setenta empresas dedicadas alvídeo comunitario. De ellas, el ochenta por ciento estaban ubicadas en Sevilla. Los argumentos, esgrimidos por los gobernadores civiles para declarar ilegales los vídeos comunitarios se basaban en que la radiodifusión y la televisión son servicios públicos esenciales, cuya responsabilidad es exclusiva del Estado, un Estado que aún no había dado luz verde a las televisiones privadas. Peor hubo contienda jurídica.

En 1995, ya había 76 y todas ellas, naturalmente, alegales cuando menos y piratas siempre. En 1995, Andalucía concentraba el 63 por ciento, nada menos, de la piratería audiovisual española y la mayoría de vídeos comunitarios y televisiones locales no pagaban derechos de autor.
En 1995, en el mes de octubre, ABC ofreció el siguiente cuadro: …


El agujero negro de Canal Sur

La radio y la televisión públicas andaluzas, conocida como Canal Sur, fueron concebidas, desde su gestación en los equipos políticos de José María Rodríguez de la Borbolla, como un potente instrumento mediático al servicio directo del PSOE andaluz y dentro de él, naturalmente, al servicio del sector borbollista, por entonces enfrentado ya con el sector guerrista. 
Tal enfrentamiento, poco visible desde el exterior, tuvo lugar ya en el centro regional de la RTVE donde los guerristas tenían colocados a algunos periodistas afines y los borbollistas controlaban la línea informativa en contacto directo con el Palacio de Monsalves, sede entonces de la presidencia de la Junta de Andalucía. Finalmente, Manuel Chaves la puso totalmente al servicio de su gobierno y su partido durante más de 18 años, línea mantenida hasta el momento. Más que una radiotelevisión pública, ha sido una televisión partidista desde su fundación.
La importancia del nuevo medio fue vista inmediatamente por algunos aventureros de la comunicación y por un grupo de periodistas ambiciosos, deseosos de medrar económica, social y profesionalmente. De la nueva estructura de comunicación los guerristas fueron casi totalmente excluidos y la erección del más importante tinglado de la comunicación andaluza fue encomendada a estos aventureros y/o periodistas, fieles servidores del poder, primero de Pepote y luego, tras la derrota del borbollismo, de Manolo, Manuel Chaves González y su fiel pretoriano, el incombustible Gaspar Zarrías.

Desde el principio, hubo tres líneas maestras diseñadas para la ocupación del nuevo instrumento "público", entendiendo por "público", naturalmente, lo relativo a los intereses del PSOE-A.

La primera fue la que conducía a la determinación de qué personal y de qué calidad ideológica y moral era necesario para no preocuparse siquiera en el futuro de la línea política del medio. Desde el principio estuvo claro que la mayoría de los trabajadores de Canal Sur TV y Radio deberían ser ideológicamente de izquierdas y, por tanto, todo tipo de prueba selectiva imparcial debía ser mirada con desconfianza o, en todo caso, eficazmente orientada para producir los resultados esperados. Esta línea ha permanecido vigente hasta la actualidad. El método ha solido ser el mismo que el practicado en la Administración andaluza y las empresas públicas: los hechos consumados. Primero se contrata a las personas previamente decididas de manera temporal y sin control y luego, o bien se hacen fijos sin más o bien se hacen oposiciones a la medida para los "elegidos".

La segunda fue la construcción de un sector económico audiovisual ligado al conjunto de la RTVA en el que los "promotores amigos" del PSOE y de la izquierda en general tuvieran la máxima relevancia. Se trataba y aún se trata, con algunas que no muchas excepciones, de que periodistas y productores amigos del PSOE estuviesen en condiciones de servir las necesidades de la programación y, además, se aprestasen a neutralizar cualquier proyecto de programación si ésta no procedía de los dictados del PSOE. …

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Publicado por Alejandro Mon