Archivo de artículos

GENOCIDIO ARMENIO: PRELUDIO LETAL DEL HOLOCAUSTO NAZI: LOS "JOVENES TURCOS" OTOMANOS: PRENAZIS



Del origen de los armenios.



Del genocidio armenio

El genocidio armenio


El “Genocidio armenio” y los “Jóvenes Turcos”

El papa Francisco ha aprovechado el centenario de la persecución de los cristianos armenios en Anatolia oriental por parte de las autoridades turcas para recordar el genocidio del que fue objeto dicho pueblo con ocasión de la Primera Guerra Mundial. El Gobierno turco ha entrado en cólera, como suele ocurrir cada vez que alguna autoridad internacional califica de genocidio aquella matanza. Pero ¿qué ocurrió realmente?

A principios del siglo pasado, el otomano era un imperio antiguo en todos los sentidos. Llevaba siglos en decadencia, pero el Hombre Enfermo de Europa no terminaba de morirse y su propia agonía era fuente de toda clase de conflictos, uno de los cuales degeneró hasta convertirse en la Primera Guerra Mundial. Urgía por tanto un esfuerzo de modernización, de adaptación a los nuevos tiempos y salvar lo que se pudiera. Eso fue lo que se propuso la revolución de los Jóvenes Turcos de 1908-1909. Modernizarse, en la Europa de principios del siglo XX, no podía significar otra cosa que convertir un imperio multinacional en un Estado-nación como Francia o Alemania. Se imponía, pues, una unificación de toda la población bajo unos ideales esencialmente turcos. Quien suministró las ideas para fundamentar este proceso fue Ziya Gökalp, partidario de imponer a toda costa en todo el territorio la identidad, la lengua y la cultura turcas. 

Enver Pachá y Talat Pachá, ministros de la Guerra y del Interior respectivamente en 1914, eran desde luego partidarios de estas ideas. Uno de los elementos más importantes de la asimilación era, desde el punto de vista del Gobierno, la religión. De manera que es lógico que una de las poblaciones en el punto de mira fueran los armenios, por ser cristianos. Sin embargo, el planteamiento de los Jóvenes Turcos era incoherente. No sólo porque había, aunque no fueran muchos, cristianos turcos, de lengua y cultura turcas, especialmente en las costas del Egeo, sino sobre todo porque había etnias musulmanas a las que la religión no las hacía más aptas para la asimilación de lo que lo eran los armenios. Es el caso desde luego de los kurdos y, por supuesto, de los árabes, que aprovecharon la guerra y la ayuda inglesa para levantarse en su momento contra Estambul….

Florentino Portero: "El Genocidio Armenio se produjo contra cristianos dentro de Turquía"

 

 Cien años del genocidio armenio

Cien años después, el genocidio armenio nos sigue impresionando tanto por su dimensión –la cifra de víctimas oscila entre 600.000 y 1.800.000, según los distintos estudios– como por el manto de olvido que lo ha cubierto en Occidente. 

En 1915 la opinión pública de Europa y los Estados Unidos podía conocer, gracias al testimonio de diplomáticos, misioneros y otras personas sobre el terreno, las atrocidades que el Ejército otomano y ciertas unidades especiales cometían contra los armenios del imperio.

Las provincias que históricamente habían acogido a una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo eran el escenario de una destrucción sistemática: Van, Erzurum, Mamüretulaziz, Bitlis, Diyarbekir y Sivas. 


Recordar el genocidio armenio

No era la primera vez que se desataba una oleada de violencia contra los cristianos, pero los líderes del Comité Unión y Progreso trataron de asegurarse de que fuese la última. A las detenciones de la élite intelectual armenia de Constantinopla, la noche del 23 al 24 de abril de 1915 (250 personas en las primeras redadas), le siguió el arresto, encierro y asesinato de la mayor parte de los soldados armenios enrolados en el Ejército imperial. Las marchas a pie por los desiertos de Siria acabaron con ancianos, mujeres y niños expuestos a la desnutrición, los elementos y la violencia de los guardianes. No se trataba tanto de llevarlos a un lugar determinado como, más bien, de asegurarse de que jamás llegasen a ninguna parte. La marcha era una forma de ejecución, como el fusilamiento o el enterramiento en vida. Todas ellas las sufrieron los armenios.

En algunos lugares, los cristianos armenios –y junto a ellos otros, como los griegos y los asirios– lucharon y resistieron. Algunos lograron escapar de las masacres. En el Viejo Continente y, sobre todo, en los Estados Unidos los esfuerzos de socorro movilizaron a intelectuales y activistas. El corazón de Occidente era armenio y corría en auxilio de los perseguidos, aterrorizados, exterminados. Ravished Armenia (1919), la primera película sobre el genocidio, se basaba en la historia de una superviviente, Aurora Mardiganian, y fue un éxito de crítica en su estreno. Los comités nacionales y locales, ayudados por las comunidades armenias en la diáspora, trataron de canalizar la ayuda económica que se dirigía a las provincias asoladas por la barbarie.

SIGUE LEYENDO … más en www.asturiasenred.es 


La memoria viva del genocidio armenio


 El éxodo de mi abuelo Krikor Vartian, provocado por el genocidio, duró desde 1915 hasta 1925. Diez años en los que la familia se separó, perdió miembros por el camino… hasta que algunos consiguieron reunirse casi al otro lado del mundo. Mi abuelo nos contaba las historias en Buenos Aires. La que tengo más presente empieza en 1915, en el pueblo de Hadjín (Turquía), donde los turcos pidieron a los habitantes una lista con los nombres de todos los niños y adolescentes armenios. La madre de Krikor no hizo caso, y aquello salvó a mi abuelo, porque días después los turcos regresaron y se llevaron a todos los niños. Fueron al desierto, les hicieron cavar fosas, les rociaron con gasolina y les prendieron fuego”. 
   

Muchos años después, cuando Krikor contaba, en su nuevo hogar americano, la historia de su familia, Ezequiel Vartian debió reconocer su inmensa suerte por llegar a existir, dada su condición de nieto de superviviente de un genocidio. Ayer se conmemoró el centenario del primer exterminio masivo del siglo XX. Cien años después del asesinato de más de un millón de armenios a manos del Imperio Otomano durante la I Guerra Mundial, Turquía sigue rechazando con vehemencia catalogarlo como un “genocidio”. Ankara reconoce miles de muertes, pero sostiene que fueron consecuencia del caos del conflicto bélico, y exhibe el argumento de que las guerrillas armenias ayudaron a las tropas rusas que atacaban al Imperio Otomano desde el Cáucaso.  


Turquía no está sola. Pese a las pruebas documentales de las matanzas y deportaciones de armenios a los desiertos de Siria, países como España o Estados Unidos -donde la comunidad armenia tiene un considerable peso político y económico- evitan aún hoy utilizar el término “genocidio”. En el bando opuesto se encuentran Francia, Austria o Alemania, cuyo presidente, Joachim Gauck, reconoció este jueves que “soldados alemanes [aliados del Imperio Otomano] participaron también en la planificación de ese genocidio”. Gauck se desvió así de la senda de la cautela ante Turquía, socio de la OTAN y país de origen de hasta 3,5 millones de sus ciudadanos. …


Histórico reconocimiento del Parlamento alemán sobre el 'genocidio' armenio

 
El presidente del Parlamento alemán, Norbert Lammert, ha reconocido durante la sesión plenaria de este viernes el "genocidio" armenio, utilizando por primera vez ese término para calificar los hechos impulsados por el Estado turco contra la población armenia del Imperio Otomano de los que se celebra ahora el centenario. Lammert se ha referido a la muerte de millón y medio de armenios en 1915 como "crimen masivo" y "limpieza étnica" en la que ha reconocido además la responsabilidad alemana como aliada de Estambul.


El Bundestag secunda así la llamada al reconocimiento del Papa Francisco y se alinea con el presidente de Alemania, Joachim Gauck, que durante un acto ecuménico conmemorativo había afirmado anteriormente que "el destino de los armenios es parte de la historia de exterminios masivos, limpiezas étnicas y deportaciones que marcaron tan terriblemente el siglo XX". En la ceremonia, concelebrada por representantes de las principales iglesias cristianas y dedicada a las víctimas armenias, arameas, caldeas y griegas,Gauck aludió a la responsabilidad de Alemania en esos crímenes.

"Fueron soldados alemanes los que participaron también en la planificación" de ese genocidio, dijo, admitiendo que se trató de un operación "calculada" cuyo objetivo era el exterminio de un pueblo.

"No se trata de sentar a nadie en el banquillo del acusado, sino en un reconocimiento de culpa", ya que sin ello no se logra la reconciliación entre los pueblos, añadió.


Hasta la celebración de este centenario, Alemania había mantenido ante Turquía -socio de la OTAN y lugar de origen de 3,5 millones de sus ciudadanos- una línea de cautela sobre esos hechos. En su anterior declaración de 2005, a la que hasta ahora se había ceñido el Gobierno de Berlín, el Bundestag se limitaba a condenar las "deportaciones" y "matanzas" sufridas por el pueblo armenio. Por ese motivo la prensa turca ha estallado en duras críticas a estas declaraciones oficiales y del documento consensuado por las filas gubernamentales de la gran coalición de conservadores y socialdemócratas emitido hoy por el parlamento. …

SIGUE LEYENDO … más en www.asturiasenred.es


El ‘término G’, un conflicto diplomático



Primero, el Vaticano; luego, el Parlamento Europeo y, mañana, el objeto de furia turca puede ser Alemania. Se cumple un siglo de la masacre de cerca de un millón de cristianos armenios bajo el imperio otomano. La decisión teutona de aprobar una moción que lo reconozca como «genocidio» amenaza con perjudicar las relaciones entre Turquía y su mayor socio comercial en la UE. 

El portavoz de la canciller alemana Angela Merkel, Steffen Seibert, anunció ayer que «el Gobierno apoya el borrador de resolución… en la que el destino de los armenios durante la I Guerra Mundial sirve de ejemplo en la historia de asesinatos en masa, limpiezas étnicas, expulsiones y, sí, de genocidios durante el siglo XX». Tanto parlamentarios de los Cristianos Demócratas de Merkel como del SPD apoyarán el texto. 

El giro de Alemania –hasta ahora era reticente a hablar de «genocidio»– la alinea con 22 países más, entre ellos Francia. No con EEUU, ayer indispuesta a usar el polémico término G. «América teme perjudicar sus relaciones económicas con Turquía», asegura Murat Ezer, redactor del periódico turco armenio Agos. Hace dos semanas, el papa Francisco sí dijo «genocidio» y le costó una condena del presidente turco, Erdogan. Poco después, el Parlamento Europeo aprobó un texto instando a Turquía a reconocerlo. El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, lo tildó de «incitación al odio». 

La diáspora y la mayoría de historiadores extranjeros coinciden en que el ejecutivo de los «Jóvenes Turcos» planeó, en 1915, limpiar de armenios el centro y este del imperio. Turquía alega que no hay documento que lo pruebe. Quienes se oponen al término «genocidio» señalan que la muerte de armenios se produjo en un clima de violencia intercomunal. Se veía a los armenios como potenciales quintacolumnistas pro Rusia. El historiador Guenter Lewy cree que pudo haber «errores imprevistos» durante las agónicas deportaciones al desierto. …


 


 







Publicado por Alejandro Mon