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FRANCISCO GARCIA (LNE): MAJADERIAS SIN PARAR: ... COMO UNA ESPECIE DE LUCA BRASI PERIODISTICO DE LNE


Francisco Garcia (LNE), subdirector de LNE en Gijón sólo sabe disertar sobre majaderias, como buen necio que es, fiel reflejo de su escaso y reducido intelecto.

Ignorante de lo público, SÓLO quiere cambiar la ley ... ¡Mal comienzo en su gestión! ... en qué manos se ha puesto, por Javier Fernández, la Autoridad Portuaria de Gijón?
Las sandeces del nuevo Presidente del Puerto de Gijón  (LNE 3.10.2015)...
 ¿Cómo Javier Fernández ha podido mombrar Presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón a un ser tan ignorante y tan poco defensor de lo público, pero que no duda en amamantarse de lo público? 
 Y Francisco Garcia, como buen Luca Brasi periodístico de LNE en Gijón, lo defiende...  sin rubor. Dos majaderos diciendo sandeces ... y majaderias a más no poder, y  a cual más abultadas ... y  LNE le paga a Francisco García por decir semejantes majaderias? 
¡Ver para creer!

Luca Brasi ... duerme con los peces ...
 


Francisco García, el Luca Brasi que fracasó en su cruzada contra Carmen Moriyón ... dormirá con los peces?


Francisco García, el Luca Brasi de papel, dormirá con los peces ...?
(Vea su impresionante "curriculum vitae")
Francisco García, subdirector de La Nueva España de Gijón, pertenece de pleno derecho a esa terrible generación de sedicentes periodistas que ejercen en realidad de sicarios -matan o al menos intentan matar, por cuenta ajena- pues no se ocupan de los hechos, sino que alumbran a diario opiniones por cuenta de su empresa; opiniones inevitablemente interesadas, supeditadas a los intereses de su empleador.

El llamado periodismo de opinión, a diferencia del verdadero periodismo, no puede ser mercenario, porque entonces no es periodismo, sino mera propaganda de tres al cuarto, al servicio de esos intereses empresariales de máquinas recaudadoras de publicidad que chirrían por culpa de la crisis y del cambio tecnológico. No se puede cubrir la opinión a base de empleados, porque eso cruje demasiado.

Como las cosas van cada día peor para la prensa impresa, por sus elevados costes, que no se compadecen con el precio y la eficacia de la publicidad en Internet, los tiempos de la ecuanimidad y la ponderación han pasado, y aquí al que no paga la “protección” se le ametrallan las lunas del negocio cada cinco días.

Por eso no hay escritores ni firmas de fuera de la empresa, y hasta Luis Arias Argüelles-Meres se tuvo que marchar a El Comercio porque no le dejaban criticar a Javier Fernández, que es el que más paga, directamente, y a través de los contratos con la TPA y otras empresas sin control como la televisión pública.

Y es que La Nueva España debe querer del Ayuntamiento de Gijón un dinero que al parecer no recibe, porque si lo recibiese Francisco García hablaría de Carmen Moriyón, como poco, las mismas maravillas que hablan a diario de personaje tan poco creíble como Agustín Iglesias Caunedo. Pero no, Caunedo, que tiene a Rodolfo Sánchez dedicado en exclusiva a engrasar los ejes de Calvo Sotelo, es bueno, y Moriyón, que no se deja intimidar, es mala. ¡Hala, balas al cargador!

Y para eso tienen ahí un sicario que se trajeron de Zamora, colocado al frente de las balaseras que se lanzan a diario desde las páginas gijonesas de LNE sobre las consistoriales. ¿Por qué un sicario? Es evidente, porque su misión es intentar matar, disparando a diario, a quien no entrega a su empresa el dinero de la “protección”. Los argumentos son de lo más elemental: “o sueltas la mosca o te clavo un cuchillo en la mano”.

Lo malo para La Nueva España, es que de nada han servido estos años utilizando a García para disparar sobre Moriyón, mientras la redacción de Oviedo al completo se dedica a tocar la lira sobre las excelencias de Caunedo, pues hasta la encuestadora contratada por ellos mismos, en su manipuladísimo trabajo del pasado domingo, suspende a Caunedo y aprueba a Moriyón.

Y es que Oviedo y Gijón están muy cerca, pero las secciones de Oviedo y Gijón de LNE están más cerca todavía, a unas páginas una y otra, y el contraste es tan escandaloso que lo ven hasta los tontos de cada pueblo.

El sistema no funciona. Amiguinos. Por eso, al sicario García, que va por la vida de fino intelectual y de tuitstar, le parece mal que desde Proaza pongamos en evidencia su terrible papelón, como una especie de Luca Brasi  periodístico, trabajando para Corleone Calvo Sotelo, y tilda como rebuznos las humildes palabras con las que ayer hablábamos aquí de su triste destino y de sus no menos tristes desatinos.

 












Publicado por Alejandro Mon