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FOROASTURIAS: MULETA DEL PP: CASCOS CULPABLE: ENTIERRO DE FORO


Foro, de partido mayoritario a muleta del PP
Foro volvió al primer plano de la política regional apoyando al PP para la investidura del Principado frente al PSOE dos días después que el extesorero popular Luis Bárcenas diera un volantazo a su estrategia de defensa ante la Audiencia Nacional. En la misma semana que los foristas sirvieron de muleta a la candidata popular Mercedes Fernández para disputar la presidencia del Principado al socialista Javier Fernández, el extesorero del PP aportaba al magistrado de la Audiencia Nacional José de la Mata tres justificantes de transferencias de la caja B del partido al PP gallego que Francisco Álvarez-Cascos habría realizado cuando era secretario general, en 1990. 

Francisco Álvarez-Cascos pasó esa mañana, la del viernes 3 de julio, en la sede del grupo parlamentario de Foro, desde donde pudo seguir la votación de la Junta General del Principado que acabó en empate a 14 votos entre el PSOE y el PP. El apoyo forista a Mercedes Fernández, combinado con la abstención de Podemos, IU y Ciudadanos, resultó suficiente para alargar la interinidad del Gobierno en funciones, generar incertidumbres sobre el nuevo Ejecutivo asturiano y, de paso, provocar unas negociaciones en el escenario político regional que no se habían producido tras la cita con las urnas del 24-M.


La presencia del secretario general de Foro en los pasillos del Parlamento abonó los rumores sobre su influencia en el sentido del voto de sus tres diputados, capitaneados por la presidenta del partido, Cristina Coto. 


Nada nuevo, por otra parte, en la organización forista, ya que las decisiones de Cascos han marcado el devenir de Foro desde su fundación en marzo de 2011, cuando nació para ser alternativa al PP después de que Mariano Rajoy decidiera descabalgar al vicepresidente y ministro con Aznar de la candidatura popular a la presidencia del Principado.


Un año antes del descarte de Cascos como cabeza del cartel popular en Asturias, el ex secretario general del PP había intercedido ante Génova por la continuidad de Bárcenas al frente de las cuentas del PP. Y en los inicios de la investigación judicial incluso llegó a proclamar que “Bárcenas es una persona honorable y conservo mi confianza en él”. Un motivo más de choque con Dolores de Cospedal, secretaria general por la que apostó Rajoy que desde el principio receló del tesorero y peleó por su relevo….




FOROASTURIAS: FRANCISCO ÁLVAREZ-CASCOS: TOCATA Y FUGA













Publicado por Alejandro Mon

LEY DE MEMORIA HISTÓRICA: INFAME LEY: MAS AGIT-PROP DE ZAPATERO

 



Ley de Memoria Histórica
A finales de 1980 escribí para el nº 10 de la revista Diwan (publicado a comienzos de 1981) un breve ensayo, "Por la calle de Unamuno", recogido en la versión ampliada de Lo que queda de España.

Agitación, propaganda, purgas,gulags …agit-prop
Por desgracia, treinta y cinco años después, todo lo allí denunciado sigue siendo denunciable, pero permítame el bisoño lector de Libertad Digital rescatar estos párrafos:

"Empieza a ser de buen gusto escribir sobre autores que no cumplan siglos estos años o años estos días. Unamuno, tan poco de moda y de modas, nos da gusto en eso y en otras cosas. Primero, no tropezamos con la academia celebrándolo, y después, sí topamos con los que hay que topar: los munícipes espesos que andan descabalgándolo de las calles del País Vasco.

 Resulta trágico y ridículo este carnaval de celebraciones centenarias mientras empiezan a resultar diarias las vejaciones públicas que a los nombres señeros de nuestras letras se hacen en ciertos lugares de España. Y no es casualidad que el sistema democrático español esté en peligro (sólo un mes después de publicado este ensayo se produjo el Golpe del 23F) gracias a los mismos grupos que quitan de los nombres de las calles vascas al vasco españolísimo Miguel de Unamuno. Va en buena compañía, en la mejor: Cervantes, que ha sido pionero en esta mudanza forzosa de los grandes nombres de la cultura española, pero sólo por su caso habría más motivo de reunión y movilización que por los centenarios que a cada paso congregan a las inteligencias oficiales.

Pasma la frialdad y la estupidez de esta falta de reacción ante hechos que sólo una mente trivial considerará triviales. ¿Cabe pensar que quienes se empeñan en quitar a Unamuno o a Cervantes de una calle pueden llegar a respetar alguna vez y de algún modo al pueblo que, en el mejor de los casos, sustenta y se sustenta de su espíritu?.

¡Qué horror –dicen algunos- tener que andar aún eligiendo entre Sabino Arana y Unamuno! El horror –decimos nosotros- es pensar que esa elección no nos concierne; que la puesta en cuestión de un símbolo entrañable de la cultura en lengua española es cosa que pueda o deba resultarnos íntimamente ajena. Lo horroroso es ver a tantos que, ante esa vieja cuestión, todavía no se atreven a elegir". (Diwan. Nº 10, p. 13)

Pero, al final, eligieron. Ni los partidos de derecha (UCD-AP-PP) ni los ni de izquierda (PSOE-PSP-PCE) pusieron como condición para votar el cupo vasco la devolución de las calles de Cervantes, Unamuno y Baroja que les habían robado los separatistas.


Desde Suárez y Aznar a Rajoy, y de González a Zapatero, todos los que han tenido sobrada ocasión de impedir la vulneración básica de los derechos civiles de todos los españoles en todo el territorio nacional, que empieza por arrancar el nombre de Cervantes de las calles y termina por prohibir la enseñanza en la lengua de Cervantes (es de lo que trata todo el ensayo citado) han declinado la honrosa ocasión de hacerlo.





Fueron y son tan imbéciles, tan vagos, tan cobardes que prefieren ignorar que privar de su nombre a una cosa y ponerle otro es apropiársela y expropiársela al que antes la tenía por suya. Que al despojar oficialmente -crimen político perpetrado por González y refrendado por el patriotísimo Aznar- de su nombre en español a cualquier ciudad española que también lo tiene en catalán, gallego o vasco se está admitiendo que el español –el idioma y el ciudadano- es un ser de prestado, de paso y, en el fondo, a eliminar de esa ciudad o región. Que es admitir la amputación del solar que durante tantos siglos ha albergado a la nación española. Y que cuando un zote dice en televisión que llueve en "Yirona", está borrando el calor y el frío, la lluvia y el trueno que durante siglos afrontaron tantos españoles –de allí y de paso- en esa ciudad, empezando por su heroico defensor en la Guerra de la Independencia (española, claro, la única librada en Cataluña) Mariano Álvarez de Castro, inmortalizado en el Episodio Nacional "Gerona" de Galdós. Ventajas del idioma común y de tan larga historia: el héroe de Gerona prueba que no todos los Marianos son como el manso de Pontevedra: barbeando tablas a la espera de cornear a algún subalterno…





Mito y mitos de la Guerra Civil

 

Errores en Los mitos de la Guerra Civil

 La guerra civil española ha sido uno de los grandes mitos del siglo XX. Empleo aquí la palabra “mito” en un sentido negativo, en el sentido en que podría emplearla Paul Johnson cuando dice que esta guerra ha sido uno de los sucesos sobre los que más se ha mentido. A su vez, el mito general se compone de otros mitos parciales. Quizá los más difundidos hayan sido la batalla de Madrid, la matanza de Badajoz y el bombardeo de Guernica. Comentaré brevemente los tres, por su significación especial.

A los ojos de millones de personas, la batalla de Madrid en noviembre de 1936 se convirtió en una epopeya de las izquierdas y los demócratas, que habrían conseguido detener a los fascistas e infligirles una derrota decisiva por vez primera en Europa. Hasta Mao Tse-tung pide imitar el caso de la capital española en su libro Sobre la guerra prolongada. Según él, la revolución china necesitaba unos cuantos Madrid.
Hoy conocemos con bastante precisión lo ocurrido. Las tropas de Franco fueron, efectivamente, detenidas ante la ciudad, pero tal hecho no puede considerarse una hazaña épica. Los atacantes eran muy pocos, en torno a 20.000, y sin apenas armamento pesado. Los defensores, mucho más numerosos, disfrutaban de ventaja táctica y estaban mejor armados, pues ya habían llegado los tanques, los aviones y la artillería soviéticos, de calidad superior a la de sus enemigos. Llegaron asimismo las primeras brigadas internacionales, reclutadas por la Comintern, y asesores militares soviéticos de primera clase, como acreditarían luego en la II Guerra Mundial frente a los alemanes. En tres ocasiones los defensores de Madrid intentaron valerse de su gran superioridad para envolver y destruir a las tropas atacantes, y en ninguna tuvieron éxito. Tampoco Franco logró tomar la ciudad, y el resultado final para él fue un fracaso, pero no una derrota, pues retuvo la iniciativa militar.



El relativo éxito izquierdista de la batalla de Madrid se debió fundamentalmente a la intervención soviética, y tiene una profunda marca comunista en todos sus aspectos. Fueron las armas y las brigadas internacionales mandadas por Stalin las que dieron su mayor ventaja a las izquierdas y, sobre todo, las que elevaron su moral de lucha, pues sin una moral alta la superioridad material sirve de poco. Y fueron las nuevas unidades militares, exigidas por los stalinistas para sustituir a las irregulares columnas milicianas, las que contuvieron a las columnas de Franco, cuando ya el Gobierno había huido a Valencia. También la intensísima agitación y propaganda entre la población durante las tres semanas de la batalla tuvieron un carácter marcadamente soviético, y lo mismo el terror de retaguardia: se produjo, por ejemplo, la mayor matanza de prisioneros ocurrida en la guerra, la de Paracuellos del Jarama.

La creación del mito de la batalla de Madrid fue a su vez una obra maestra de la propaganda comunista, apoyada en todo el mundo por el aparato de la Comintern dirigido por Willi Münzenberg. Siguiendo la táctica de los frentes populares aprobada en el VII Congreso de la III Internacional, esa propaganda resaltaba el papel de los comunistas y de la URSS, pero no de forma abrumadora. Ante todo, atribuía al “pueblo madrileño”, a “la unidad de los antifascistas” o de “las fuerzas de la democracia y el progreso”, el mérito por la trascendental e histórica victoria.
Varias consecuencias cruciales tuvo la batalla de Madrid. En primer lugar, volvió mucho más masiva la intervención extranjera, ya que, a resultas de la intervención soviética, se creó la Legión Cóndor, y algún tiempo después vinieron las tropas italianas, aumentando el riesgo de conflagración europea. En segundo lugar, la guerra se había hecho hasta entonces sólo con pequeñas columnas, unidades irregulares de unos miles de hombres, pero desde esa batalla se transformó en guerra regular, con movilización general y ejércitos de más de un millón de soldados cada bando. En tercer lugar, la contienda pudo haber terminado en unas pocas semanas, pero iba a prolongarse casi dos años y medio más. Ésta fue la consecuencia más trascendental. Vistas las cosas con esta perspectiva, no sé si hay para felicitarse mucho de aquella defensa de Madrid, no especialmente heroica, por lo demás.
Otra gran leyenda de la guerra fue la matanza de Badajoz por las tropas de Franco que acababan de conquistar la ciudad. Voy a detenerme un poco en ella porque, después de la publicación de mi libro Los mitos de la guerra civil, he podido comprobar cómo políticos e historiadores de izquierda, españoles y extranjeros, se aferran a ese mito con increíble tenacidad, lo tratan como artículo de fe y me acusan, sin ninguna prueba, de falsear los hechos. …


 






























Publicado por Alejandro Mon