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CHILE Y ESTONIA: EJEMPLO A IMITAR POR ESPAÑA: EJEMPLO A IMITAR POR NUESTROS DEPLORABLES GOBERNANTES Y NEFASTOS POLITICOS




En 1975, Chile era un país devastado por las políticas intervencionistas de Salvador Allende. A la ruina socioeconómica se le sumaba la falta de libertades políticas. Y es que, en 1973, el golpe de Estado de las Fuerzas Armadas puso punto y final a la era marxista, pero instauró un régimen militar que fue encabezado por Augusto Pinochet


La recuperación plena de la democracia no llegaría hasta 1990. Dos años antes, Pinochet sometió su permanencia en el poder a la voluntad mayoritaria de los chilenos. El "no" logró el 56% de los votos, mientras que el "sí" consiguió un 44%. Desde entonces, Chile se ha convertido en una de las democracias más estables de América Latina.
Años antes, en la segunda mitad de los años 70, Chile empezó a abrir su economía de la mano de jóvenes liberales que estaban muy influenciados por los trabajos de Milton Friedman, que recibió el Premio Nobel de Economía en 1976. Las reformas introducidas en aquellos años no solamente no han sido retiradas con el paso del tiempo, sino que han sido profundizadas en muchos casos.
Quizá la más importante de estas reformas fue la del sistema de pensiones, encabezada por José Piñera. Con este cambio, Chile pasó del sistema de reparto a un modelo de capitalización en el que las cotizaciones sociales se depositan en fondos de ahorro que controlan los propios trabajadores, que tienen libertad para elegir si consignan sus aportaciones a inversiones más conservadoras o más arriesgadas.
Piñera fue entrevistado por el equipo de Libre Mercado en un programa especial de esRadio emitido en 2014. Según apuntó entonces, "las pensiones de los chilenos se iban antes al hoyo del sistema de reparto, pero ahora van a una cuenta que permite beneficiarse del milagro del interés compuesto. Cada trabajador se convierte así en un propietario, en un pequeño capitalista. Esto genera pensiones más altas, pero además se traduce en incentivos muy positivos, porque el trabajador está llamado a ahorrar más, trabajar más, aportar más… Se recupera el vínculo entre esfuerzo y recompensa. Después de tres décadas, la rentabilidad media es del 9% después de la inflación y el ahorro acumulado por los trabajadores chilenos ya equivale al 70% del PIB".
El que fuera ministro de Trabajo entre 1978 y 1980, tiene claro que la reforma de las pensiones confirma "el poder de las ideas" y destaca que "la pobreza ha caído del 50% al 7,8% mientras que el PIB per cápita ha subido de 5.000 a 23.000 dólares, gracias a las políticas liberales que se han aplicado en Chile". …




La receta de Estonia para superar la crisis en un tiempo récord
 
ESTONIA
Entre los años 2000 y 2008, el PIB de Estonia crecía a un ritmo medio del 7%. Este acelerado ritmo de desarrollo elevó del 45% al 67% la convergencia de su PIB per cápita con la media de la Unión Europea. Durante la primera mitad de este periodo de boom, el crecimiento era equilibrado y alto, con niveles reducidos de inflación, creación sostenida de empleo, subidas salariales en línea con la productividad creciente… Pero, en la segunda parte de este periodo, los fundamentales del desarrollo de Estonia se deterioraron, al hilo de un boom crediticio que disparó del 40% al 110% los préstamos en circulación y duplicó el empleo en el sector inmobiliario.

Las cuentas públicas de Estonia habían mantenido una posición fiscal muy responsable en los años previos a la Gran Recesión. En 2006 y 2007, el superávit fiscal superó el 2,5%. Esto había permitido reducir la deuda pública por debajo del 5% del PIB. Sin embargo, el cambio a peor de la economía mundial a partir de 2008 golpeó duramente a Estonia y transformó el superávit en un déficit cercano al 3% del PIB.

El cuadro para 2009 era desolador. La caída del PIB iba a rondar el 14% y a esto se sumaban otros factores que empeoraban el cuadro fiscal, como el aumento del gasto ligado a la subida del paro o el deterioro de la recaudación fiscal. Las proyecciones oficiales anticipaban un escenario de déficit del 10% del PIB que habría resultado insostenible para una pequeña economía como la de Estonia. Por este motivo, se introdujeron medidas de ajuste por un monto cercano al 9% del PIB. Para poner este dato en perspectiva, un ajuste la mitad de intenso permitiría eliminar el déficit público en España.

 
El grueso del esfuerzo se canalizó vía recortes de gasto. Estonia hizo un hondo ejercicio de austeridad pública que incluyó las siguientes medidas: 



*       Reducción del 10% en los salarios de los funcionarios.
*       Recorte del 20% en la retribución de cargos públicos y asesores.
*       Ajuste del 7-8% en el presupuesto de todos los ministerios, incluyendo Sanidad, Educación...
*       Reforma de las pensiones mediante la aplicación de un nuevo factor de sostenibilidad.
*       Congelación del gasto en nuevos proyectos de infraestructuras.
*       Cierre de empresas estatales, duplicidades administrativas, entes públicos…
*       Privatización de activos inmobiliarios controlados por el Estado.
*       Reducción significativa de las subvenciones.


Pero no todo el ajuste se volcó por la vía de la reducción del gasto. Hubo subidas fiscales como la del tipo general del IVA, que pasó del 18% al 20%. También aumentó el tipo reducido, que subió del 5% al 9%. Además, se eliminaron deducciones en el IRPF, se subieron los impuestos aplicados al consumo eléctrico y se aumentaron las retenciones a las rentas del trabajo que financian las prestaciones por desempleo.

Poco a poco, las cuentas públicas de Estonia se han ido equilibrando. Del déficit del 2,7% del PIB registrado en 2008 se pasó al superávit del 0,2% del PIB logrado dos años después, en 2010. Desde entonces, los números rojos jamás han superado el 0,3% del PIB y la proyección apunta hacia un superávit cercano al 1,5% del PIB a finales de la presente década….


 

 





Publicado por Alejandro Mon